
Cada verano en Barcelona se organizan unas sesiones de cine al aire libre. La Sala Montjuïc está disponible con una mezcla de estrenos del año anterior y clásicos de la gran pantalla para disfrutar del séptimo arte de finales de junio a principios de agosto.
Eso sí… ¡No te puedes dormir ya que las entradas vuelan!
Yo fui por primera vez el año pasado a ver Se7en. Mi acompañante y yo cometimos el error de principiantes más habitual: llevar un bolso ridículamente espacioso con la cena en un tupper e incluso con zapatos planos para el metro.
Lo que no sabíamos es que hay un par de casetas en las que puedes comprar pizza y hamburguesa (la nueva dieta mediterránea) a precios “normales” de restaurante.
Bueno, pues este año fuimos a ver la adaptación de Austen más conocida: Orgullo y Prejuicio (2005) de Joe Wright, con Keira Knightley y Tom Wambsgans (a partir de Succession Matthew MacFadyen ha quedado rebautizado).
Es un clásico que he leído y visto varias veces por lo que ya sabía a lo que iba, de hecho, no fue de extrañar que pudiera seguir algunos de los diálogos más icónicos de memoria:
What excellent boiled potatoes. Many years since I have had such an exemplary vegetable.
No me esperaba ser la única aficionada que se sabía estas frases de memoria. Lo que sí me sorprendió es ver el metraje acompañada de tanta gente —mayoritariamente mujeres— ya que vi la película con una óptica completamente distinta.
Y es que ya sabía que Austen es la reina del humor de la época de la Regencia, esto queda claro ya en sus primeras líneas del debut:
It is a truth universally acknowledged, that a single man in a possession of a good fortune must be in want of a wife.
Pero nunca me había reído tanto al ver la adaptación de Joe Wright como ese miércoles por la noche. No solo por las líneas hilarantes de la señora Bennet, la indignante indiferencia del señor Bennet o las bromas entre Lizzy y Charlotte…
Puede que se trate de una película que definitivamente se tiene que ver un par de veces mínimo, siempre quedan cosas que no pillamos a la primera.
Orgullo y Prejuicio es una comedia de tempo. Seguro que los cómicos tienen una expresión más certera que no sé encontrar. Me refiero a los silencios incómodos, las pausas entre diálogos, las caras de circunstancias entre unas frases y otras.
La escena aquella de Darcy cuando va a entregarle la carta a Elizabeth en la rectoría de los Collins era una escena dramática hasta que la estás viendo con cuatrocientas personas y te das cuenta de que la situación es muy incómoda… incluso ridícula.

Si os gustan las comedias os recomiendo Succession —me disculpo por las referencias hechas— y si os gusta el cine os recomiendo La Sala Montjuïc.
¡Espero que hayáis pasado un buen verano!


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